Lanzaré saetas de fuego al aire,
para iluminar tu sendero nocturno,
pues entre tantas estrellas y luceros
fácil es desviarse del camino.
Lanzaré cálidos versos al viento,
para acunarte cuando sientas miedo,
y que sepas que aún a lo lejos
estás presente en mi pensamiento.
Y esperaré a ver a lo lejos
no una saeta ni una estrella,
acaso una mirada, un guiño
fugado de tus ojos con cariño.
Esperaré a oír en el aire nocturno
no un verso ni un lamento,
acaso un suspiro o el aliento
de un beso entregado al viento.
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