Era aquella la casa del abuelo,
la casa grande colorida y blanca.
Verdes las atalayas de encina
su entrada de caoba custodiaban
que a la cálida cocina,
su acceso develaban.
Violetas las flores
sus almenas de hiedra
hierro y lisa piedra
las ventanas coronaban.
Y en lo alto, que más había,
los nidos dorados de gorriones
las verdes copas camuflaban.
Los cuartos variopintos
todos siempre distintos
en los que el abuelo habitaba,
leía, reía, o simplemente hablaba.
Los cuartos luminosos
de madera, seda y libros
de alabastro se me figuraban.
Era la casa del abuelo,
una casa de amplias ventanas
de cálido aire en invierno
y de fresca brisa en verano.
Con olor a café y tabaco,
a castañas y nueces frescas,
donde nunca faltaba Baco.
Entre trinos y gorjeos
algunas notas se escapaban
del violín bruñido del abuelo
quien con gruesas manos
armoniosos compases labraba.
Era pequeño cuando a su puerta
con paso tibio y animoso llegaba.
Y siempre con una sonrisa,
los brazos abiertos como ramas,
a saludarme se acercaba.
No era un hombre de ajetreos:
joven de espíritu, tranquilo
de paso, silenciosos y seguros.
Su mirada todo captaba.
Siempre con un consejo a la mano
todo el que lo necesitase lo hallaba.
Aquella era la casa del abuelo,
a la que pensé hallar vacía
al llegar después de tantos días.
Mas en ella aún vive el abuelo,
en los libros y los cuartos
en los gorjeos y los cantos,
donde aún el café y el tabaco
abunda junto con Baco.
Dónde terminaba la casa
y comenzaba el abuelo,
que como el horizonte:
uno nunca sabe,
donde inicia la tierra
y donde termina el cielo.
martes, 27 de enero de 2015
La casa de abuelo
domingo, 25 de enero de 2015
XXI
Si me preguntases cuánto pienso en ti,
tal vez de mi respuesta hallases,
con sorpresa, que no hay instante
en que no te piense con cariño.
Si las dudas y el miedo te asaltasen,
de no saber que nos depara el camino,
no temas, pues juntos seguiremos
forjando a pasos nuestro destino.
Y si de pronto quisieras cambiar el rumbo,
huir del mundo y desviar el camino,
permíteme acompañarte y ser tu amigo
pues quiero darte la seguridad y la fuerza
que tu me das cuando estoy contigo.
tal vez de mi respuesta hallases,
con sorpresa, que no hay instante
en que no te piense con cariño.
Si las dudas y el miedo te asaltasen,
de no saber que nos depara el camino,
no temas, pues juntos seguiremos
forjando a pasos nuestro destino.
Y si de pronto quisieras cambiar el rumbo,
huir del mundo y desviar el camino,
permíteme acompañarte y ser tu amigo
pues quiero darte la seguridad y la fuerza
que tu me das cuando estoy contigo.
sábado, 24 de enero de 2015
Sin ti, contigo
"Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...
ni siquiera lazo:
es el sueño de cualquier amigo,
es pintar un "te quiero" a trazos
y secarlo en nuestro regazo."
Bien sabes que sin ti,
el mundo para mí, está vacío.
Bien sabes, amada mía,
que por ti, hasta el final del camino te seguiría.
¿Me esperarás como te espero a ti?
¿O en amargo olvido me dejarás postrado?
¿A caso me extrañas como yo a ti?
Cuántas dudas no aquejan
estas cautivas mente y alma
que rendidas ante ti, postradas,
a la espera de tu voz y mirada
yacen impacientes.
Sin ti, sólo queda el olvido,
mas sé, que nunca te has ido
pues tan viva estás en mi alma
cual si no hubieses partido.
Y si el mañana es una senda
de imprevistos llena,
en peregrina lid, a tu lado,
estoy dispuesto a correrla.
https://www.youtube.com/watch?v=haikSOHzSo0
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