Deja ya de sufrir por un sueño,
Falsa ilusión mortal, que envenena
tu dulce pecho enamorado.
Deja ya volar tus penas
y caer tus lágrimas plenas
liberándote así de tu mal.
Cuán desdichada fortuna
te aqueja, robando tu risa
de aquel bello rostro.
Cuán desdichado destino
te torna a sufrir y lamentar
lo que creíste poder olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario