Oh sombra del Hades,
oh sombra velada
del espejo empañado;
qué sino recuerdo y
matiz difuminado.
Ánima furtiva del ayer
de lo que nunca fue
pero pudo llegar a ser.
De Mnemosine renegado,
por Amor desdichado
y de Saturno olvidado.
Cuán cerca creí la fama,
el eterno olvido esquivado...
más, ¡oh desdicha inmortal!
todo esto me fue negado.
En los ojos de los muertos
me veré acaso reflejado
o en las palabras
del céfiro recordado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario