viernes, 12 de julio de 2013

Soliloquio

¡Oh condena insoportable! ¡Tu nombre es dolor!
tu tacto el beso perdido y no dado,
tu voz -fría y cortante- aquello que no se dijo,
tu mirada, la imagen de lo que pudo haber sido.

Eres como una noche azul de invierno
bañada en ámbares petrificados...
que con un leve soplo de Noto haces
que todo mi ser se estremezca.

¡Extinguete! ¡Extinguete cual fugaz antorcha!
Huye de mí como lo ha hecho la vida
y déjame solo, solo con mis penas...
penas de erinio proceder.

¡¿Cómo debo de solicitarlo?!
¡¿Acaso debo, sacrificarte más 
de lo que ya te he otorgado?!
¡¿Es que no tienes compasión?!

No, tú no sabes de eso...
déjame... te lo pido...
déjame a merced del Vació
donde, si acaso, encontraré el Olvido...

2 comentarios:

K. Giselle dijo...

No te has limitado en lo absoluto. Es estremecedor...esa rima emocional oculta a la vista atrapa.

Un día da un viaje a mi página, quiero saber de tí, tan siquiera en palabras.

Jwazpink dijo...

Por aqui visitando tu blog, muy interesante tu poema es atrayente y me agradaron tus rimas.