martes, 23 de julio de 2013

Hok'ee*




El dulce sonido de la flauta recorre el cañón, imitando el sonido del viento. Nada excepto el sol y la arena me acompañan en este momento.

     Mi espíritu como el viento, en forma de halcón se eleva hasta los infinitos cielos, mirando más allá de este efímero momento,
asomándose a los días venideros, a cientos de lunas de este instante.
     ¿Habrán los hombres de olvidar su sitio en este mundo? La ignorancia y el orgullo, serán capases de prevalecer ante el sentido común, o los hombres despertarán del letargo de la inconsciencia.

Las sombras del ayer son el fantasma del mañana,
la sangre derramada por la codicia y el odio
serán la marca que manche nuestra piel,
para que no olvidemos jamás el sacrificio
de aquellos cuyo polvo pisamos nosotros.

Tengo fe en que los hombres despertarán, y sus ojos nublados habrán de ver a sus hermanos olvidados a su lado sentados.
Tengo fe en que los vapores que embrutecen sus mentes se disiparán, y volverán a pensar... Y levantando la vista al cielo verán cientos de estrellas como antaño, y en sus corazones habitará el perdón.

Mi alma espera ver correr al viejo río por su cause otra vez,
oír la risa de los niños jugando en el campo, entre los árboles y la tierra.
     Que nuestros cantos no se olviden y nuestras historias sean de nuevo contadas. Despertar una mañana y ver que existe 
equilibrio entre humanos y naturaleza.

Hasta entonces, seguiré vagando, sin rumbo, libre entre los cielos, esperando, para volver a casa.



*Del Navajo. significa "El Abandonado". N.A.

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