lunes, 25 de junio de 2012

Lamento esperanzado

Son los recuerdos tatuajes
en la noche de mi piel.
Es tu ausencia la nota discorde
en el pentagrama de mi ser.

Dónde, dónde, dónde...
me pregunto al anochecer,
¿Dónde estás?
Dónde se enuentra tu mirada
y a quién se la regalas
sino es a mi.

Ardientes lágrimas surcan,
marcan y queman la fría piel
de quien un día se dijo tuyo
y hoy se sabe huérfano de ti.

Es la soledad un violín vibrante
que llora tenue y chirriante
inconsolable de si...
Con una espada en el alma
dejando caer gotas carmesí
del cariño que perdí.

Sólo me queda la esperanza
que surge como la rosa
tras el estío en abril
al sentir la caricia
aunque ya no sea de ti.

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