El silencio te recuerda,
te recuerda enamorada.
Cantando bajo la luna,
con pasión como ninguna.
La brisa aún te extraña,
aún te extraña la brisa...
Y a tus paseos al albear,
con la mirada en el mar.
Aquél grano de arena mía
no ha olvida tu caricia...
Cuando juguetaban olas
de tus caricias, a solas.
Todavía se ve tu sombra
pasear por la mi Alhambra,
y tu voz ha sido tatuada
en el Corán de mi alma.
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