domingo, 13 de mayo de 2012

La historia del alunado

I
Cada ocaso cierro los ojos y pienso,
escucho el suspiro del sol caído,
la melodía suave de la luna,
el llanto de la brisa diurna.

Cada tarde miro al cielo y veo,
aquella estrella, mi hermana,
que titila, llamándome a casa.
"Vuelve, vuelve" me llama.

Con ojos llenos de lágrimas
brindo por mis hermanas,
por la infinita distancia
por mi mortal existencia.

Brindo por la vida probada,
por las almas perdidas,
por los amores hallados,
por los instante amados.

II

Y recuerdo que estoy sólo,
en un camino de estrellas,
en un mundo de hubieras,
sin saber si estoy sólo...

Las calles de la memoria
diariamente recorro,
en silencioso decoro,
escuchando las historias.

Historias perdidas,
historias olvidadas
que desean ser escuchadas
y tal vez ser recordadas.

III

No es este un canto triste,
mas es un canto de todo,
de alegrías, suspiros,
pensamientos y melancolías.

La visión de un loco,
la sazón de un cuerdo,
el relato de un desvelo,
la nana de un sueño.

IV

Cuando los ojos cierro la veo,
murmura su voz, no una despedida,
no un adiós, sino un hasta luego,
un "hasta pronto... alunado."

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