jueves, 18 de diciembre de 2014

Reflexión # 27

La esperanza y el alivio de saberte real,
aunque sea por un instante, cura la soledad.
La certeza y la incertidumbre, un matiz más.
Y si al futuro se teme, no hay que mirar atrás
sino avanzar hasta la meta alcanzar.

Es muy fácil caer, más sencillo ceder,
pero pocos se atreven a intentar seguir,
a luchar por un "quiza" sin la certeza
que al final no lleven las manos vacías.

¿Qué tan vacíos nos vamos en verdad?
Acaso la experiencia no es ya un regalo,
por triste y doloroso que sea,
por alegre y fabuloso que parezca,
al final, llevamos grabados en el alma
los instantes más pequeños,
pues son los más valiosos.

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