Sin importar el paso del tiempo,
sin importar las distancias recorridas
siempre seguimos creciendo.
Acaso nuestras huellas
son polvo en el desierto.
Acaso nuestros ayeres
quedan en la mar.
Cuando del tiempo sentimos el peso
golpeando nuestra espalda,
perlando nuestra frente
y cegando nuestra vista.
Cuando las dudas asaltan cada esquina
"¿Habré elegido lo correcto?"
Mira la senda que jamás has de pisar
y dime si la volverías a intentar.
Mira tus obra, ¡Observa!
De estas generaciones
nuestros ayeres son la luz,
nuestros errores sus puentes.
Ahí donde fallamos,
ellos habrán de triunfar.
Ahí donde nosotros erramos,
ellos habrán de acertar.
No hay nada que lamentar,
lo hecho, hecho quedará
y sólo el tiempo y la historia
el derecho de juzgarte tendrá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario