miércoles, 4 de diciembre de 2013

Evaluación de un curso de literatura

Quien tenga la paciencia y el humor, que lo lea.


Se me ha pedido evaluar este curso de literatura iberoamericana, cosa por la que me siento profundamente halagado pues no todos los profesores gustan de saber la opinión que puedan tener sus alumnos y muchos menos son los que aceptan las críticas y observaciones que se les hagan. Por mi parte, trataré de ser lo más objetivo y coherente posible pues, qué puede saber un hombre tan ignorante comparado con alguien que ha estado fuera de su patria.
            Qué decir de este maravilloso curso sino que jamás creí posible ver un deus ex maquina tan prolongado que superarse las ocho cuartillas. Estaba equivocado (como por ser seis meses aprox.). Es esplendido como la literatura se ajusta aplicándole la presión adecuada y encaja como pieza de rompecabezas en el enfoque y criterio que se le quiera dar.
           Pero, qué es literatura sino un panfleto que nos dice ¡Adelante! ¡Viva la revolución, no al capitalismo!. Todo lo que no hable de modernidad y modernización, y en algunos casos de los problemas de identidad colectivos que Burdens llama irónicamente religión o "la sociopatía del perro de los ojos tristes", no podemos considerarlo más que garabatos que gastan papel y el tiempo de los que gustan llamarse lectores.
                 Con respecto al buen Burdens (el lector me perdonará la tangente discursiva) el pobre hombre seguro se estará revolcando en su tumba (si es que no tuviese nada mejor que hacer o hubiera salido, uno nunca sabe) al saber cómo mancillo su trabajo, pero comprenderá que es una forma de ilustrar al lector lo que es meter a la fuerza la obra de un pobre diablo que ni la debe ni la teme.
                 No obstante, hay que reconocer algo de este curso que recomiendo a quienes han padecido el mismo mal del cual me apena admitir (aunque no sea el sitio apropiado) he sido victima por largos años: ser lector compulsivo. Con qué maestría y oculta ciencia, este sabio doctor (de puertas para afuera al menos) sabe quitar este mal que aqueja no a pocos en estos días oscuros, y encamina como buen pastor a sus ovejas a acallar la mente en las dulces fuentes de la verdadera verdad. ¡Cuán arrepentidos se han de sentir aquellos que fomentan este vicio que llamamos leer!
                 ¡Para qué opinar cuando se puede asentir! Hay necios que no entienden que sólo de México para abajo la identidad social es un mito (algunos incluyen África y se les tiene en tela de juicio), pero el afirmar que Europa o Estado Unidos no poseen una sola identidad, ¡vaya disparate! Todo mundo sabe que un negro es un negro donde quiera que viva y hablará como negro así como un español de Andalucía no es más que un madrileño con nombre rimbombante y que si no hablan igual es sólo por cuestión de moda, o cómo todos los chinos físicamente son iguales y quien diga lo contrario debe seriamente considerar ver un médico.
                  Finalmente, no debemos olvidar que una buena clases de literatura (el lector disculpará mis desvíos temáticos) debe, ante todo y sobre todo, hablar de todo menos de literatura. Si el lector quiere un día tomar una buena clase literaria debe prestar especial atención a los siguientes puntos:
                       1.- La clase debe puramente ser sociológica con una que otra referencia a una obra que jamás ha de leer, pero por la cual se le reprochará el no haberla leído.
                        2.- No debe existir contexto histórico alguno, en caso contrario salga y pida un reembolso si ha pagado.
                      3.- Jamás se debe analizar una obra en caso de ser leída para la clase, basta con saber que trata sobre modernidad y modernización.
                         3.1.- Siempre debe tratarse de una novela
                     3.2.- En caso de no cumplir los dos requisitos anteriores, no está leyendo literatura y debe salir inmediatamente pues le están estafando.
                    4.- Sólo Argentina, Chile, Estados Unidos, Europa y contados países asiáticos son civilizados. 
No permita que lo engañen.
                     4.1.-El país en que el lector vive no es un país civilizado excepto si es uno de los mencionados anteriormente. En cuyo caso debe sentirse culpable por el rumbo que ha tomado el mundo por su culpa.

                Espero esta breve guía permita al lector apreciar mejor cómo es y debe ser estudiada la literatura así como permita conocer la grata experiencia que he tenido al terminar este curso del cual, lamento decir, se han empeñado en que abandone a pesar de mi terco interés en continuarlo. Pero, cómo he de discutir con tanta autoridad, si hubo un hombre que obedeció a un arbusto parlante en llamas, qué justificación tengo para no obedecer a un doctor.