viernes, 4 de enero de 2013

Año nuevo


El tiempo pasa, las hojas caen y yo sigo aquí, sentado tras unas gafas cada día más gruesas, escribiendo con dedos como raíces, dejando tras de mí capas vacías de otros quienes fui.
     Veo con otros ojos aquellos a quienes un día conocí, ya no son quienes eran, ya no soy quien un día fui.
     Pero todos mutamos, como lenguas en decadencia; mutamos siguiendo nuestra forma de ser, nuestra "natura". Siempre fieles a nosotros mismos.
     Y al pasar los años y seguir su curso las manecillas, torcidas y gastadas, del viejo y olvidado reloj, hemos de volver a ver nuestros pasos con anhelo de frutas y olores que sabemos que no regresaran, dejando sólo una sonrisa, amarga y dulce, y la luz de la memoria que sólo la muerte puede borrar.