viernes, 26 de octubre de 2012

Reflexión #23

¿Qué hacer cuando aquello que tienes no te satisface?,
¿Lo dejarías para buscar algo más?
¿O te aferraría a lo que tienes por miedo a perder?

Yo tengo una pena, que día a día me consume; anhelo más de lo que tengo, a pesar de haber creído que no necesitaba otra cosa. Me cuestiono día con día, si lo que en este momento está en mis manos, es tan efímero como creo o si resistirá está tormenta.

    Cada instante que pasa, la hoguera que un día ardió con una intensidad inigualable, se extingue, dejando que el viento lleve consigo pequeñas chispas y cenizas de mi amor, las cuales, se extinguen en un penoso silencio.
     Decir adiós... que difícil es, cuando de lo que te despides un día fue lo que más deseaste. Pero posiblemente sea la misma causa de la despedida. Es darte cuenta que aquello que deseabas y que estabas seguro de ser lo que querías, no lo es. Es decepcionarte una y otra vez, con la esperanza de que "la próxima vez" encuentres al fin lo que buscabas y querías.

     Esperanza... una palabra que cada día pierde para mí su significado, siendo sustituida por decepción y conformismo. ¡Qué terrible!

     Pero no todo es oscuro y temible, de cada intento también obtengo experiencia, algunas veces mejores que otras. Y al final, sólo me resta levantarme, mirar al cielo y esperar que la"próxima vez" todo será diferente, aun cuando sea capaz de predecir desde el primer instante, el final del asunto.

     Hasta entonces, Au revoir!

lunes, 8 de octubre de 2012

Carta desperanzada

Las dudas me atormentan, pues ignoro lo que el futuro me depara. ignoro si lo que entre tú y yo existe es tan sólo un cariño pasajero que se borrará con el paso del tiempo, o bien, por el contrario, verdaderamente es amor, sólo que aun no lo hemos descubierto.

     Tanto tiempo sumido en las sombras, pidiendo en las eternas noches a la luna, un rayo de esperanza, una pequeña flama que guiase mi camino entre mis tinieblas. Y la esperanza tenía perdida hasta que tú, querida mía, llegaste a mi vida.


     Pero cruel es el destino que conmigo juega, pues no bien me saca de unas tinieblas, para sumirme en otras.


     Te amo querida mía, te amo con locura y esa es mi condena, pues de tu corazón no estoy seguro de ser amado. Ah desdichado de mí, antes imploraba a la muerte para que mis penas cortase, y hoy le suplico mis dudas abrase.