Esclavo soy de mis pasiones,
y sin importar cuanto luche,
cuanto intente, cuanto quiera,
seguiré cayendo, infinitas veces
hasta que ya no pueda levantarme.
A pesar del dolor y la angustia,
a pesar del miedo y el sufrimiento,
y sin importar lo mucho que intentase
la vida nunca deja de la espalda darme.
La esperanza es una flama delicada,
que si no se cuída se extingue
y que sólo unos pocos saben avivar,
yo no me encuentro dentro de ellos.
Pues las pasiones que consumen
mi alma, crean hogueras infinitas,
que destruyen y devoran,
para al final no dejar más que cenizas.
La esperanza... espero no perderla.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Pasiones
sábado, 1 de septiembre de 2012
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